Mujeres
del mundo

A todas las mujeres del mundo y de la historia.

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Esta exposición va dedicada a las mujeres. Primero, es un homenaje a ellas por su valor, esfuerzo, empatía, intuición, generosidad, sororidad, pero también por el sufrimiento y la desigualdad que han sufrido a lo largo de la historia de la Humanidad en todo el mundo. En segundo lugar, trata de transmitir no sólo las principales problemáticas del mundo que afectan especialmente a las mujeres sólo por su condición de ser mujer, como son la pobreza, la desigualdad o la violencia, sino también promueve saber diferenciar conceptos relacionados con las relaciones de género que actualmente están confusos o que son nuevos como el feminismo, la sororidad o la coeducación.

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La exposición se organiza en el rol de género que desempeña la mujer en los diferentes ámbitos como son el económico y laboral, el político, el familiar, el social y el cultural. Asimismo, hay un apartado específico que explica la situación de las mujeres que sufren violencia, siendo incomprensible que todavía hoy, con más de 70 años de la Declaración de los Derechos Humanos, pueda existir.

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La desigualdad entre géneros no es simplemente la discriminación de un hombre hacia una mujer, o viceversa. No se trata de una cuestión individual, sino de una cuestión social y cultural. Tampoco se puede hablar sobre la discriminación de mujeres hacia hombres puesto que éstos siempre se encuentran en una situación de privilegio con respecto a las mujeres, no siendo equiparables sus desigualdades.

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Pese a los importantes logros alcanzados en los dos últimos siglos, las mujeres siguen en desventaja. La cuestión es que casi todas las sociedades en el mundo han sido patriarcales, por lo que las mujeres siempre han salido perjudicadas en todos los ámbitos y han visto recortados sus derechos y libertades. Las consecuencias perduran. Ejemplos los encontramos en que los ingresos de las mujeres son menores que los de los hombres, aun haciendo el mismo trabajo y con el mismo título educativo y o no suelen tener puestos de poder en las empresas. En sociedades de países más pobres, la situación de la mujer todavía es mucho peor, no teniendo derecho a la propiedad de las tierras que cultivan o a ingresos propios, además de sufrir más cargas de trabajo. En los casos más extremos se atenta contra su propia vida y dignidad, como ocurre en los matrimonios forzosos, la prostitución, la esclavitud, la mutilación genital femenina o las violaciones. Incluso la misma menstruación, que es un proceso natural que posibilita la descendencia en los mamíferos, es un tema tabú, y durante el periodo no se les permite entrar en lugares públicos o religiosos.

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En cada sociedad se ha construido el género, que alude al sistema de funciones que tienen los hombres y las mujeres y su relación entre ellos. Por lo que las percepciones y características sociales y culturales de hombres y mujeres, no vienen determinados por el sexo de cada uno, sino por el contexto político, social y económico. Así, los roles que tienen las mujeres y los hombres son determinados por las leyes, las normas religiosas, el estatus, la clase económica, los valores culturales, la etnia y la comunidad o la familia.

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Esta exposición se ha podido elaborar gracias a las fotografías cedidas por personas que han viajado en misión con la Federación Internacional de Cruz Roja y la Media Luna Roja y de Cruz Roja Española.

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01 Mujeres del mundo

Marko Kokic, FICR
Gambia

Mujeres del mundo

En general, la distribución de los roles de género en la sociedad es injusta. A pesar de que las mujeres conforman la mitad de la población, tienen menos privilegios y más cargas que los hombres. Al mismo tiempo se representa a las mujeres como el “sexo débil”.

Las mujeres tienen asignado tradicionalmente un triple rol:el productivo, en el que tienen que trabajar para ganar dinero que suelen destinar al bienestar de su familia; el reproductivo, en el que tienen que cuidar a su descendencia y hacer las tareas domésticas; y el comunitario, en el que participan en la organización de actividades para apoyar a una sociedad que es liderada por los hombres. El contexto de desigualdad y la exclusión histórica de las mujeres de diferentes ámbitos de la vida, dificulta su participación y la toma de decisiones en la esfera pública y de poder.

A ello se le suma en casos extremos la violencia ejercida contra ella expresamente por ser mujer como es la violencia sexual, la violencia de género, los matrimonios infantiles, la prostitución, esclavitud y la mutilación genital femenina.

02 La feminización de la pobreza

Katherine MUELLER, FICR
Sierra Leona

La feminización de la pobreza

Según Naciones Unidas, de los 1.300 millones de personas que viven en la pobreza, el 70% son mujeres. La principal causa de la feminización de la pobreza es básicamente su rol tradicional de género, el cual ha limitado la toma de decisiones sobre su propia vida, su cuerpo y su salud, relegando esa toma de decisiones a los hombres y a la sociedad en general.

Además, en muchos países las mujeres no reciben la misma educación que los hombres puesto que desde pequeñas se fomenta su papel de madre y esposa. A ello se le suma en las regiones más empobrecidas del planeta, la falta de servicios sociales y sanitarios, la costumbre de tener mucha descendencia y el aumento adicional de las cargas que tienen las mujeres cuando se enfrentan solas a llevar un hogar.

La desigual distribución de la renta familiar provoca que las mujeres dependan de sus maridos. En muchas sociedades, las mujeres no tienen derecho a la herencia, a la pertenencia de la tierra o al acceso a los recursos. De hecho, muchas de ellas, cuando contraen matrimonio, pasan a vivir en la propiedad de la casa de la familia del marido, dejando todas sus pertenencias y derechos en el hogar en el que vivieron su infancia.

03 Las mujeres rurales

Marko Kokic, FICR
Mongolia

Las mujeres rurales

Las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43% de la mano de obra agrícola. Labran la tierra y plantan las semillas garantizando la seguridad alimentaria de sus comunidades y de naciones enteras.

Sin embargo, las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y, pese a ser tan productivas y buenas gestoras, no disponen como los hombres de las mismas oportunidades en cuanto al acceso a la tierra, créditos, equipamiento agrícola, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor. Tampoco disfrutan de un acceso equitativo a servicios públicos, como son la educación y la asistencia sanitaria, ni a infraestructuras, como el agua y saneamiento.

Las barreras sociales discriminatorias continúan limitando el poder de las mujeres rurales en la participación política dentro de sus comunidades y sus casas. Su labor es invisible, dura y no remunerada, y la situación empeora debido a los efectos del cambio climático.

04 El techo de cristal

Vladimir Melmik, FICR
Rusia

El techo de cristal

La situación de la mujer en Europa ha cambiado en estas últimas décadas gracias a la implementación de políticas sociales integradoras y a la sensibilización de la sociedad sobre las desigualdades existentes. Aun así, las dificultades de acceso al empleo, la conciliación de la vida familiar y laboral, la violencia doméstica, la violencia sexual, la desigualdad en los salarios, y la falta de representatividad en puestos directivos, son algunos de los problemas que, actualmente, siguen encontrándose las mujeres en nuestro continente.

Uno de estos problemas es el techo de cristal, cuya metáfora se refiere a la existencia de barreras invisibles que encuentran las mujeres a la hora de abrirse paso en su carrera profesional e ir progresando hacia puestos de mayor responsabilidad. Estas barreras son la diferencia salarial y las mayores dificultades para ir escalando a nivel profesional en las mujeres que en los hombres.

La invisibilidad femenina es un problema que provoca serios prejuicios sobre las capacidades de las mujeres para acceder a puestos de responsabilidad o recibir galardones por su trabajo. Además, la sutileza de esta problemática provoca que sea muy difícil explicar su existencia. Un ejemplo de ello es que, desde 1901, solo un 3% de los galardonados con el Premio Nobel son mujeres frente a un 97% de hombres.

05 Mujeres al poder

FICR
Europa

Mujeres al poder

A nivel mundial, en 2016, el porcentaje de mujeres parlamentarias en el mundo era del 23,3%. Los países que eligieron los porcentajes más altos de mujeres parlamentarias fueron Senegal (41,8 %) y Noruega (41,4 %).

Aunque algunas mujeres han conseguido superar trabas y, a menudo, han ido influyendo positivamente en la sociedad en su conjunto, ellas se enfrentan a tres tipos de obstáculos a la hora de participar en la vida política: las propias leyes de algunos países que les discriminan, la menor probabilidad de contar con educación, contactos y recursos para poder liderar y las funciones que tradicionalmente se asignan a su género como son las domésticas y familiares.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de Naciones Unidas (PNUD) miden los avances hacia la igualdad de género utilizando como uno de los indicadores el porcentaje de mujeres que ocupan escaños parlamentarios.

06 La violencia contra las mujeres

FICR
Tailàndia

La violencia contra las mujeres

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer (1993) define la violencia contra las mujeres a los actos físicos, sexuales o psicológicos, las amenazas, la coacción o la privación de libertad tanto en la vida familiar, como de la sociedad o la tolerada por el Estado, que se produzcan por pertenecer al sexo femenino y que tengan como resultado un daño o sufrimiento. Esto incluye los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la explotación, la violación, el abuso sexual, el acoso, la intimidación sexual en el trabajo, la trata de mujeres y la prostitución forzada.

A nivel global, según Naciones Unidas, un 35% de mujeres ha sufrido violencia física y sexual en el contexto de relaciones de pareja o fuera. En España, se han realizado progresos en la prestación de servicios a las mujeres maltratadas: servicios jurídicos, centros de acogida, servicios especiales de salud y asesoramiento, teléfonos especiales, etcétera. El apoyo de la sociedad civil, las organizaciones de mujeres y las organizaciones no gubernamentales ha desempeñado un papel muy importante a la hora de sensibilizar sobre la violencia de género.

07 Mutilación genital femenina

Daniel Cima, FICR
República Democrática del Congo.

Mutilación genital femenina

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018, se calcula que hay al menos 200 millones de niñas y mujeres mutiladas y cada año se mutilan los genitales a tres millones de niñas más a nivel mundial. Los países en los que se da principalmente esta práctica son Gambia, Mauritania, Indonesia, Somalia y Djibuti.

La Mutilación Genital Femenina (MGF) es el término utilizado para referirse a la extirpación parcial o total de los órganos genitales femeninos. El procedimiento se suele llevar a cabo entre los cuatro y los ocho años. Esta práctica conlleva graves efectos físicos, sexuales, sociales y psicológicos para las mujeres a corto y largo plazo. Puede provocar dolor, hemorragias, problemas sexuales, daños en los órganos, complicaciones en el embarazo y en el parto, enfermedades, la propagación del sida e incluso la muerte.

Cabe destacar que, en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 Igualdad de Género, en la meta 5.3. hace una referencia específica a eliminar esta práctica.

08 Sin clientes, no hay prostitución. Sin prostitución no hay trata.

Helkin Rene Díaz, FICR
Colombia

Sin clientes, no hay prostitución. Sin prostitución no hay trata.

Según Naciones Unidas, cerca de 2 millones de mujeres son vendidas cada año como víctimas del tráfico sexual. Una cuarta parte de ellas son traficadas para ser prostituidas en Europa.

La trata de mujeres con fines de explotación sexual por mafias organizadas es uno de los negocios ilegales más lucrativos del mercado mundial y constituye una violación grave de los derechos humanos, cuyas víctimas más vulnerables carecen de recursos económicos y redes sociales de apoyo. Para las mafias, la actividad tiene bajos riesgos y altos ingresos.

Las mujeres entran en su país de destino con visa de turista. Muchas de ellas son engañadas y no tienen conciencia de que el fin de su migración es la explotación sexual. Las mafias camuflan la trata en los registros por actividades legales como agencias de modelos, cuidadoras, camareras o bailarinas. Trabajan de 10 a 13 horas diarias en el mercado del sexo, no pudiendo rechazar clientes y siendo sometidas al uso abusivo de drogas y alcohol para permanecer despiertas.

Las consecuencias para ellas son las enfermedades de trasmisión sexual, los ataques físicos de los clientes y reclutadores, las amenazas o intimidaciones, la baja autoestima, además de destinar todo el dinero que recaudan para pagar la deuda contraída con los proxenetas.

09 Sobrevivir a una guerra

Cruz Roja Española
Grecia

Sobrevivir a una guerra

Las mujeres, las adolescentes y las niñas se ven particularmente afectadas en los conflictos armados. A menudo las partes en un conflicto las violan y utilizan tales violaciones sistemáticas como una táctica de guerra que tienen como objetivo aterrorizar a la población, destrozar a las familias, destruir las comunidades y modificar la composición étnica de la próxima generación. Es probable que una mujer violada o embarazada por el bando enemigo será repudiada por su comunidad. Otras formas de violencia en los conflictos armados son los asesinatos, la esclavitud sexual, el embarazo forzado y la esterilización forzada.

Pero en los conflictos armados, las mujeres no deben ser consideradas únicamente víctimas de guerra. En la mayoría de ocasiones, son las responsables de garantizar la subsistencia de la familia. Asimismo, a escala comunitaria, las mujeres ejercen un papel activo en el movimiento en favor de la paz, fomentando el diálogo y el entendimiento en sus comunidades.

10 Matrimonios forzosos

María KORKUNC
Yemen

Matrimonios forzosos

Aunque hoy en día una boda es idealizada como una manera de empezar una etapa de felicidad, amor y seguridad, muchas mujeres se ven obligadas a contraer matrimonios convenidos o, en el peor de los casos, matrimonios infantiles. Los países con las tasas más altas son Nigeria, Chad, Malí, Bangladesh, Guinea, República Centroafricana, Afganistán, Yemen y Pakistán.

Un matrimonio concertado es un tipo de unión conyugal donde el novio y la novia son seleccionados por un tercero. Pueden ser matrimonios forzados (en los que la pareja no tiene elección) o consensuados (donde si hay permiso). Estos matrimonios en general ocurren en colectivos vulnerables en países en situación de pobreza y son una fuente de ingresos porque el novio entrega una dote a la familia de la novia para obtener los derechos de casarse.

El matrimonio infantil no prepara ni proporciona a la persona mucha oportunidad de hacer una elección informada y libre sobre el matrimonio. Las consecuencias para la niña es que ya no va a jugar más. Además se va a convertir en la esposa de un adulto al que tiene que dedicarle su vida, lo que supone abandono escolar, escasa vida pública, embarazos precoces y violencia física y psicológica en manos de su pareja.

11 La invisibilidad del trabajo

Daniel Cima, FICR
Etiopía

La invisibilidad del trabajo

La división sexual del trabajo es el proceso de organización social por el cual se le atribuye una serie de tareas y funciones por ser hombre o por ser mujer.

En el caso de las labores domésticas, históricamente han sido realizadas por las mujeres. Aunque esta función si genera lazos y afectos en el hogar, al pertenecer al ámbito privado, es invisible y no valorado económicamente.

Si bien es creciente la participación masculina en las tareas del hogar en España, en la actualidad todavía existe una brecha de género en el hogar y, aproximadamente, el 75% de las tareas domésticas son realizadas por mujeres.

Pero la realidad es que en sociedades más avanzadas estas tareas son más livianas que en los países empobrecidos en el que las mujeres, además de ser cuidadoras en el ámbito familiar, tienen que recoger agua, lavar a mano en el río o buscar leña para cocinar. A ello se le suma su trabajo productivo en busca de ingresos para su familia.

12 La poligamia. Normas, roles y relaciones de poder.

Israel Sánchez Beat. Cruz Roja Española
Burkina Faso

La poligamia. Normas, roles y relaciones de poder.

La poligamia es un tipo de matrimonio en el que se permite a una persona estar casada con varios individuos al mismo tiempo. Comprende tanto la poliginia, en la que el varón tiene varias esposas y es la forma más común, como la poliandria, en la que una mujer tiene varios esposos.

En las religiones en las cuales la práctica de la poliginia es más habitual son la hindú y la islámica, en las que se acepta que un hombre tenga hasta cuatro esposas legales al mismo tiempo, y un número indeterminado de concubinas. En la teoría, la poliginia es prácticamente un privilegio reservado a los ricos, ya que el esposo debe mantener a sus mujeres y, obviamente, a la prole.

Este tipo de relaciones de poder son desiguales porque coartan la autonomía de las mujeres, de manera que su proyecto de vida y su libertad se ven limitadas por su dependencia económica, la falta del acceso y control de los recursos y el sometimiento en la toma de decisiones, la participación social y la autonomía física.

13 El patriarcado

Patrick FULLER, FICR
India

El patriarcado

El patriarcado es una forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la idea de que la autoridad, donde el liderazgo es ejercido por los varones, creando así una desigualdad de poder en relación a las mujeres.

Está muy enraizado en nuestro pensamiento y prácticas cotidianas tanto de hombres como mujeres, dando la sensación de que es algo innato en lugar de aprendido. Este sistema androcéntrico posiciona al hombre en el centro del mundo en el cual el poder reside en manos masculinas.

En este sistema, no solo es importante que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres, sino que la aplicación de esos derechos se haga desde una igualdad real en la que se tenga en cuenta la diferente situación y posición de hombres y mujeres en la sociedad. Un ejemplo extremo es cuando se viola a una mujer y se le culpabiliza por llevar una falda corta y provocar.

14 Sexo biológico. Género e identidad de género. ¿Qué diferencias hay?

FICR
Namibia

Sexo biológico. Género e identidad de género. ¿Qué diferencias hay?

El sexo biológico se refiere a las características físicas y biológicas que distinguen a mujeres y hombres como los órganos sexuales (ovarios, testículos, vagina, pene,..), la conformación física (fuerza, peso, altura, pelo) o las fluctuaciones hormonales (estrógenos, testosterona,…).

El género se refiere a los roles, comportamientos y atributos que una sociedad determinada considera apropiadas para mujeres y hombres. Estas características son construidas en cada sociedad y aprendidas a través del proceso de socialización que se inicia desde la infancia. Por ejemplo, que al nacer el rosa sea un color que represente a las niñas y el azul a los niños.

La identidad de género es la experiencia de género, profundamente interna e individual de una persona, que puede o no corresponder con la fisiología de la persona o su sexo al nacer. Incluye tanto el sentir personal del cuerpo como otras expresiones de género como la vestimenta, la forma de hablar y los gestos.

Existen múltiples e infinitas combinaciones para construir los roles de género de las personas. Es importante no imponer un género en el nacimiento de una persona porque tenemos el derecho a sentirnos por dentro como queramos, y a identificarnos y expresarnos libremente.

15 El lenguaje excluyente

Toni Tomás
España

El lenguaje excluyente

Se denomina lenguaje sexista a aquel que contiene algún tipo de discriminación a un colectivo que no se ve reflejado de forma gramatical en la forma de hablar o de escribir. En el caso del castellano es frecuente ver cómo determinadas expresiones o frases se construyen usando únicamente el masculino o cuyo sentido tiene tintes de misoginia.

El uso del masculino genérico discrimina por omisión e invisibiliza a las mujeres fortaleciendo roles de género machistas. En el mismo colegio nos han enseñado a utilizar el masculino genérico, encapsulando a mujeres y hombres en la misma referencia y representación y siempre colocando a su vez a las mujeres en un segundo plano.

Uno de los ejemplos más característicos de discriminación de género de nuestro lenguaje es el plural masculino, que se utiliza para agrupar a varios miembros, sin importar si son hombres o mujeres. Cuando se utiliza el plural femenino, es porque todo el grupo está compuesto por mujeres.

La lengua es un reflejo de cómo actúa una sociedad concreta. De hecho, el lenguaje va cambiando en el tiempo y se va adaptando en función de cómo cambia la sociedad. Por lo que, hablemos en neutro.

16 Los derechos de las mujeres

Poul Henning, FICR
Kenia

Los derechos de las mujeres

En la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer adoptada en 1979 por Naciones Unidas y en las cuatro conferencias mundiales en México, Copenhague, Nairobi y Beijing celebradas desde 1975 se incluye una declaración de derechos específicos de las mujeres, su participación en la vida política y económica y las medidas que deben adoptar los gobiernos para garantizar su disfrute.

La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (1995) constituye un programa en favor del empoderamiento en el que se establece el logro de la igualdad de género en relación a la feminización de la pobreza, la salud, la educación, la violencia, los conflictos armados, la economía, el medio ambiente, los derechos humanos, la niña o los medios de comunicación.

Según el Índice de Desigualdad de Género de 2016 Suiza, Dinamarca y Países Bajos ocupaban los primeros puestos como las naciones con la mayor equidad de género. España se sitúa en el puesto 15. Los países con mayor desigualdad de género son Yemen, Níger y Chad. Paradójicamente, países con índices de desarrollo humano muy altos como Estados Unidos, ocupan el 10º lugar o Qatar el 33º.

17 El empoderamiento de las mujeres

Daniel Cima, FICR
Bangladesh

El empoderamiento de las mujeres

El término de empoderamiento de la mujer fue otorgado por primera vez en la Conferencia Mundial de Mujeres en Bejing en 1995. Se define como el proceso por el cual las mujeres adquieren un mayor dominio y control sobre su propia vida y las circunstancias que las rodean, pudiendo decidir, por ejemplo, sobre su cuerpo (como vestirse o si tener descendencia o no) o sobre su entorno (qué estudiar, casarse o no o quién va a ser su pareja).

Para ello, es necesario que las mujeres ejerzan sus roles desde la autonomía y libertad; posean influencia en la toma de decisiones; puedan opinar, votar y ejecutar acciones sin ser vetadas o invisibilizadas; puedan acceder y gestionar sus recursos económicos propios; tengan acceso a la información y que la justicia sea la misma que para los hombres; y encontrarse libre de violencia en todas sus expresiones: verbal, física, ideológica o psicológica.

Este proceso de empoderamiento, que debe también incluir a los hombres para alcanzar metas comunes, puede ser individual, en el que cada mujer pueda realizar su proyecto de vida, o colectivo, que va dirigido a grupos femeninos que luchan por la igualdad de género y la defensa de los derechos de las mujeres. Ambos fomentan la autoestima y la autonomía.

18 Ni machismo ni hembrismo, feminismo

Roberto Cano
Tanzania

Ni machismo ni hembrismo, feminismo

Mientras que el machismo es una ideología que engloba actitudes, conductas, prácticas y creencias que sostienen que los hombres son superiores a las mujeres, el hembrismo es lo contrario. Ambos fomentan la desigualdad de género.

El feminismo es un movimiento social, político y cultural que busca la igualdad de género en las esferas políticas, jurídicas, laborales, sociales y familiares. Históricamente, ya se habla de las cuatro olas del feminismo. La Primera Ola se inicia en el siglo XVIII y reivindica los derechos civiles: la ciudadanía de las mujeres, la igualdad en la inteligencia y el derecho a la educación. La Segunda Ola es la lucha por los derechos políticos y está marcada por la reivindicación el voto para las mujeres en 1791. La Tercera Ola []surge en 1949 y está vinculada a los derechos sociales y a la promoción de políticas de igualdad de género. La Cuarta Ola es la actual lucha que viene marcada por las manifestaciones multitudinarias en diversos países denunciando la violencia contra las mujeres.

El feminismo se puede conseguir a través de la Coeducación, que es el proceso educativo que promueve fomentar la equidad y la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres ante los diferentes ámbitos de la vida, así como la promoción del desarrollo integral de la persona, libre de la limitación impuesta por los estereotipos de género.

19 Objetivo de desarrollo sostenible 5: igualdad de género

Aurélie Marrier d’Unienville
Mozambique

Objetivo de desarrollo sostenible 5: igualdad de género

El 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todas las personas. Gobiernos, empresas, ciudadanía y organizaciones tienen que cumplir las metas para alcanzar los 17 ODS en el año 2030.

El ODS 5 es Igualdad de género. En las metas, se incluye:

— Poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres.
— Eliminar todas las formas de violencia como la trata y la explotación sexual, el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina.
— Reconocer el valor del trabajo doméstico y los cuidados no remunerados.
— Asegurar el empoderamiento, la participación y la igualdad de oportunidades de liderazgo en todos los niveles decisorios de la vida política, económica y pública.

— Promover la igualdad en los recursos económicos, a la propiedad y al control de la tierra, a los servicios financieros, a la herencia y a los recursos naturales.

De forma transversal, también la encontramos en los siguientes ODS:

20 Sororidad

Jouzas Cernius, FICR
Sudán

Sororidad

El término sororidad deriva del latín soror, “hermana”. Hace referencia a la hermandad, al compañerismo y a la solidaridad entre mujeres. Es una forma de conscientemente y activa de compartir y aliarse entre mujeres como grupo social. Fomenta la relación de amistad entre mujeres y su lucha en contra de todos los estereotipos de “mujeres enemigas” que ha creado la cultura patriarcal.

El objetivo es unir a las mujeres para crear espacios sociales seguros, comprender y transformar, analizar información y los problemas específicos de las mujeres y, trabajar conjuntamente para incidir en el cambio del sistema patriarcal.